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TOROS / ESPAÑA - UN ROCA REY IMPARABLE SALE EN VOLANDAS DE LAS PLAZAS DE SANTANDER Y VALENCIA. Featured

El torero peruano Andrés Roca Rey culminó ayer en Valencia una semana llena de triunfos, a su salida a hombros en el cierre de feria en Santander, el día de ayer se sumó una extraordinaria faena que salvó la tarde en Valencia, con la que logró desorejar al cierraplaza y salir en volandas por quinta vez de esa plaza. Vaya regalo de Fiestas Patrias para el Perú Taurino.

SANTANDER, salida a hombros junto a Juan José Padilla y Alejandro Talavante.

Sábado 28 de julio de 2018. Feria de Santiago. Toros de Jandilla y Vegahermosa (2º), bien presentados y de buen juego. Destacaron 5º y 6º, este último, de nombre Juzgador, herrado con el número 131, fue premiado con la vuelta al ruedo. 

Juan José Padilla, oreja con petición de la segunda y oreja; 

Alejandro Talavante, ovación y dos orejas tras aviso; 

Roca Rey, dos orejas y dos orejas con petición de rabo. 

Entrada: Lleno.

 

VALENCIA, 5/5 las puertas grandes que lleva Roca Rey en esta Plaza. ( Texto: APLAUSOS.ES / Ángel Berlanga)

No pudo lucir Castella con el primero, un toro noble pero falto de raza y de transmisión que, además, acabó buscando el refugio de las tablas. El francés, que había brindado al público, no pasó de tesonero. Media y descabello acabaron con el de Cuvillo.

El segundo repitió con celo las embestidas. Toro bravo, con las dificultades propias de la casta, que pedía mando y sometimiento. La labor de Manzanares, poderoso con el capote de salida, fue de más a menos. Los mejores instantes llegaron en las primeras series sobre la diestra, la segunda rematada con un trincherazo de cartel y, la siguiente, con dos pases de pecho de pitón a rabo. Con la izquierda, tras un natural cumbre llegó un inoportuno desarme, a partir del cual la labor no volvió a tomar vuelo. Pinchó dos veces antes de enterrar el acero en todo lo alto.

El terciado y bonito tercero soltó mucho la cara y tropezó en exceso las telas de Roca Rey. En el primer muletazo un enganchón provocó que el torero cayera al suelo, haciendo el toro por él, pasándole por encima. No se le vio a gusto al peruano fruto de las complicaciones que desarrolló el de Cuvillo, áspero y cambiante, al que despenó de pinchazo, media y descabello.

Serio, de bella lámina, acapachado y enseñando las puntas, el cuarto tuvo clase pero muy poca fuerza. Duró apenas tres tandas, ejecutadas las tres sobre la mano derecha. Cuando Castella cogió la zocata, el de Cuvillo, falto de empuje, se había acabado. El temple de las primeras series y un cambio de mano bordado fueron las únicas notas destacadas del gris capítulo, epilogado con media trasera y un golpe de verduguillo.

El bravo quinto peleó con celo y buen estilo en el caballo. En la muleta repitió con transmisión, si bien embistió rebrincado, sin gran clase, y le costó salirse de las suertes. En cualquier caso, tuvo fijeza y mantuvo el interés durante toda su lidia. Manzanares se había lucido en un gran quite por chicuelinas, con el sello de la casa. Fue, hasta ese momento, el instante más emotivo de la tarde. Brindó a su tercero, Luis Blázquez, y calentó al personal con su bello toreo a derechas. Cuando parecía que el trasteo iba a romper del todo, un desarme toreando al natural lo frenó de golpe. Regresó a la diestra y volvió a elevar el trasteo, pero un pinchazo y una estocada corta dejó todo en una fuerte ovación.

Roca Rey dio la vuelta a la tarde con el buen sexto, un jabonero de Cuvillo al que le cortó las dos orejas por aclamación popular. Lo recibió con verónicas a pies juntos antes de dejarlo puesto en suerte ante el caballo con un vistoso galleo por rogerinas. Brindó al público y abrió el trasteo con estatuarios, quieta la planta. La faena mantuvo el nivel por ambos lados, bajando mucho la mano el torero, que toreó con ajuste, limpieza y largo trazo. Aderezó el toreo fundamental con adornos de todas las marcas: molinetes, afarolados, pases del desdén, algún cambiado por la espalda, molinetes invertidos... Concluyó con luquecinas, mirando en una de ellas al tendido, desatando con ello la locura colectiva. Roca fue dueño y señor de la escena, sacándose la espina de su primera gris actuación. Con actitud de figura, supo darle la vuelta a la tarde. Mató casi en los medios de una estocada arriba que tiró al animal sin puntilla. El presidente sacó, junto a los dos pañuelos blancos, el azul para premiar con excesiva generosidad a Rescoldito, que apenas recibió castigo en varas pero respondió en el último tercio.

Valencia, domingo 29 de julio de 2018. Última de la Feria de Julio. Seis toros de Núñez del Cuvillo. De correcta aunque desigual presencia -bajó más el 3º- y de dispar juego. Noble y desrazado el 1º; bravo y encastado el 2º; sin clase, áspero y complicado el 3º; con calidad pero sin empuje el desfondado 4º; bravo, de rebrincada embestida el 5º; y bueno el 6º -Rescoldito, nº 93, jabonero sucio, de 555 kilos y nacido en 12/13-, premiado generosamente con la vuelta al ruedo en el arrastre. 

Sebastián Castella, silencio y silencio tras aviso; 

José María Manzanares, palmas tras aviso y ovación con saludos tras aviso; y 

Roca Rey, silencio y dos orejas. 

Entrada:Tres cuartos.

Trujillo Toros

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