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TOROS / PERÚ: LA VIDA PÚBLICA DEL TORO Featured

Artículo escrito por el Ing. Bartolomé Puiggrós Planas (+) el 2 de diciembre del 2010

El tema de esta charla, es el toro en la plaza. Pero un servidor entiende un poco de toros, no escribe más que lo necesario para hacerse entender y como conferencista es tan fatal, que no puede prescindir de las cuartillas, que quizás leo un poco a mata caballo.

Por eso antes convenga también advertir, un poco a la carrera que a pesar del  título  y la profesión del conferenciante, esta  conversación va a ser una simple charla de amigos sobre un tema trascendental. Este si que está de acuerdo con mis antecedentes plumíferos, es decir que vamos a hablar, no ya genéricamente de toros, sino del toro en particular. Del toro como protagonista de la corrida. De la vida pública del toro.

El toro y su bravura son el crédito de su divisa, la garantía de la satisfacción del público, el lucimiento de los toreros, y por último la razón de ser del espectáculo, del cual el toro, es más, el toro bravo es el principal protagonista, ya que sin toros no habría corridas de toros. El toro constituye un espectáculo en si, y considerarlo únicamente la materia prima para el triunfo de los toreros, es mistificar la fiesta, y alterar su esencia el que se la tome como de toreros, siendo como su nombre lo indica de toros.

Para muchos aficionados el Toro de Lidia es el verdadero protagonista de las corridas de toros, ya su nombre lo indica son “Corridas de Toros”, además de que sin él y su condición de bravura sería imposible la realización de dichas corridas, estos que anteponen todo al toro son los aficionados Toristas. Otros opinan que el toro sólo es el barro donde se moldea el arte de los toreros y que es un complemento con el cual se puede llevar a cabo la fiesta taurina, son los aficionados Toreritas.

El toro como el torero (además del público que suele ser el más importante puyes si el no asistiera no habrían corridas) son los tres pilares donde se sustentan las corridas de toros, pero evidentemente sin toros no habría corrida, porque nadie iría a ver correr a tres toreros por más vestidos de luces que estuvieran, ni siquiera iríamos a verles torear de salón, evidentemente el toro es el protagonista de la corrida, un poco venido  a menos, pero sin él no habrían corridas.

Pero así como casi siempre que leemos algo relacionados a éstas, nos ofrecen material indicando cuales son los tercios de la lidia, cuales los lances o muletazos más característicos, nos  dan los historiales de los toreros, se reseñan hasta los colores de sus trajes de luces, lo que nos parece muy bien, ya que en eso somos muy tradicionalistas y detallistas, del toro nada nos dicen, muchas veces ni se nombra la ganadería a que pertenece, menos se detalla el juego que da, y menos aún se le reseña.

Hay que advertir que está claro que de toros no sabe nadie, dicen que ni las vacas, de allí la difícil apreciación de lo que es una corrida,  tanto de la bravura de los toros como de la actuación de los toreros. Además debe considerarse que fundamentalmente para juzgar la labor de los coletas, debe tenerse muy presente el juego dado por las reses, el que hay que tratar de conocer más profundamente.

¿Pero qué debe hacer el aficionado al llegar a la plaza en día de corrida? Primero que nada conocer bien el cartel que le ofrecen, generalmente son conocidos los toreros, pero es bueno conocer de quien son los toros y su procedencia. Ya en la plaza visitar la tablilla para ver el orden de lidia, número, nombre, pelo y peso.

Suponemos que conocemos de qué ganadería es, su hierro, divisa (ambos datos los debemos comprobar al corretear de salida el toro en la arena) y propietario por los programas oficiales. Esperamos el inicio de la corrida y su salida al ruedo. Antes que esto suceda, nos hemos enterado también de su nombre, número, pelo y peso por las tablillas oficiales, con lo que ha empezado su reseña. El nombre que en los machos es generalmente el de su madre en masculino y el número que es como el carnet de identidad, que lo individualiza y el pelo, vienen ya reseñados desde la ganadería de origen y el peso cuyo mínimo reglamentario en Lima es de 450  kg. debe haberse cotejado en el pesaje.

 Me parece de muy mal gusto rebautizar los toros, pues por sus verdaderos nombres, si están bien llevados los libros de la ganadería, se conocen las reatas o familias de las mismas, pues la hembras llevan nombres derivados de las madres, por ejemplo la hijas de la “fusilera”, se llamaran “pistolera”, “escopetera”, “cañonera”, etc. que forman así la familia de las “fusileras” y los machos siempre en masculino el nombre de la madre.

Cuatro condiciones debe cumplir el toro para saltar a la arena, aparte de ser casta y de ganadería  conocida; edad, integridad, trapío y peso y que además nunca haya sido toreado o sea debe llegar “virgen de toda lidia”. Con el reconocimiento, el peso oficial y las declaraciones de los ganaderos, se supone que el toro que corretea por el ruedo ha cumplido un poco holgadamente con las condiciones mínimas para  evitar cualquier suspicacia.

LA EDAD

La edad desde el tendido es muy difícil de apreciar con exactitud, ya que el aficionado ve el toro desde arriba, desde su localidad del tendido y en ese momento puede influenciarse más por el tamaño de la res, su pelaje o sus cuernos, dicen que algunos toros chicos “se tapan por la cara”, cuando tiene los cuernos desarrollados, y así un toro grande puede parecer viejo y uno chico joven. Mientras no se controle por la autoridad competente en el momento del herradero la marcación a fuego en el brazuelo derecho de la última cifra del año del nacimiento, además del número propio y del hierro del ganadero, siempre habrá problemas referentes a la apreciación de la edad. La única forma actual de comprobarla en el Perú, es por los dientes y sin tener en cuenta la precocidad de las razas mejoradas, decir que dos dientes son dos años, cuatro dientes tres años y seis dientes, cuatros años;  y considerar que si tiene menos de seis dientes no tiene cuatro años.

Esta operación se tiene que hacer postmorten para revisar las mandíbulas inferiores de los toros y contar los incisivos permanentes que cuentan las reses, ya que cada año hasta los seis mudan los dientes en el maxilar inferior, ya que en el superior tienen un fuerte rodete dentario, que sirve de apoyo para el corte del pasto por los inferiores. Esta operación se puede también hacer en vivo, pero se corre peligro de que se desgracie un toro, ya que conlleva sujetarlo casi siempre mecánicamente, y hay aplicarle dos cabezales, un tapaojo y aun a veces utilizar una naricera, para así sujeto por esa parte interior de la nariz, poder revisar los dientes; fácil es suponer que el toro no entienda que solo se le quiera comprobar la edad y suele no colaborar nada, corriendo el riesgo de que se parta un pitón o rompa una pata, y por eso no se  suele hacer este tipo de operaciones.

En los primeros movimientos de la res en el ruedo, la mayoría de los aficionados, nos enteramos de su hierro, divisa, número, pelo y de su tipo y ha empezado a mostrar sus características de bravura.

Creo que incluso se puede ser buen aficionado sin dominar los “tecnicismos pilíferos” que antes se manejaban más: Además debe considerarse que según las regiones o países cambian  los términos para expresar lo mismo y así no hay  uniformidad de clasificación de los pelajes. Estos también varían uno a uno de acuerdo a los innumerables matices que pueden tener según la luz que haga, alimentación a que han estado sometidas las reses etc.,  por lo que es una técnica bastante complicada, pero así y todo se puede dar una clasificación tipo, del que se desprenden después matices y particularidades.

Sin embargo es de muy mal afecto que no la dominen quienes por obligación están en trance de enseñar a los demás, por ejemplo los cronistas taurinos o los que hacen las reseñas oficiales que aparecen en determinados programas o pizarras de las plazas, en las cuales no solamente se suele omitir el detalle más característico para la  descripción del toro que eso intenta ser la reseña, sino se dicen cosas tan graciosas como “negro claro” o “Berrendo en blanco” o se llama salinero a un berrendo.

Como condición práctica si se quiere entender de pintas de toros, aconsejamos repasar sólo el pelo negro y sus variantes, pues los demás no importa que no se los conozca por su rareza y cuando dude si un toro es colorado o castaño, si dice esto último acertará en la mayoría de los casos. Tres son los pelos básicos de cuya combinación se forman todas las características y matices, el negro, el rojo y el blanco.                                    

INTEGRIDAD

En cuanto a la integridad, además de ser el toro “limpio” es decir sin defectos de presentación; se controlarán las defensas o cuernos y las posibles aplicaciones de drogas. Las armas del toro son los cuernos que son la prolongación ósea de la cabeza cubierta por una capa epidérmica, que es una vaina dura y persistente que tienen algunos animales en la región frontal.

La estructura anatómica e histológica del cuerno es la siguiente: Consta en esencia de un núcleo de naturaleza ósea, que es una prolongación del hueco frontal, que se llama “clavija” está recubierta de una vaina exterior,  de naturaleza epitelial, queratinizada, que es el cuerno visible propiamente dicho, en el argot taurino al soporte interno  formado por tejido óseo se le conoce por el “hijo”, que está íntimamente unido  a su vaina por conexiones vásculo nerviosas.

La vaina córnea sufre diversas transformaciones en la vida y evolución de la res. De becerro comienza apareciendo una protuberancia a cada lado del hueco frontal, que a medida que el animal va creciendo, lo hace también, hasta convertirse en el cuerno. Durante un periodo de dos años y medio  a tres, en la punta del cuerno ya formado; existe una especie de dedal o caperuza, que en la primera protuberancia córnea del pitón que se denomina “bellota”, estando esta región blanda y roma aún; entre eral y utrero eliminan la bellota, apareciendo una punta afilada y sumamente dura, que se designa con el término de “diamante”, llamado así por ser capaz en los derrotes, de marcar el hierro y otros objetos muy duros. Entonces el cuerno ha llegado a su edad peligrosa, madurándose y endureciéndose después hasta los nueve años, que empieza a perder resistencia.

La vaina córnea consta de una serie de capas súper puestas, como las de una cebolla, condensándose y endureciéndose en la punta, formando el antedicho diamante, cada capa a su vez, consta de una serie de fibras longitudinales íntimamente unidas (se dice que son pelos íntimamente unidos, con cierto fundamento). Es interesante resaltar que todas las láminas o capas córneas envolventes, así como las fibras longitudinales de cada capa, llegan hasta el extremo final o punta del cuerno donde dan la vuelta, formando una especie de cayado y si seccionamos un cuerno a su través, veríamos una imagen formada en círculos concéntricos  de las capas y fibras superpuestas.

¿Qué es el afeitado? Por afeitado se entiende la acción de cortar la punta del cuerno para después afilarlo y dejarlo aparentemente normal. El origen del afeitado era el arreglar los toros cuando estos tenían un pitón deferente al otro, se tomaba entonces el normal como modelo y se procedía arreglar el otro, con lo que se procuraba que el toro tuviera así buena presencia, se hacia uno o dos años antes de lidiarse por lo que el toro volvía a coger su “tacto” con el pitón arreglado. Hoy solo es una posible seguridad para los toreros, que al no ver puntas se arriman más, pero un toro afeitado puede herir igual.

Por último a cuanto a la integridad, además de ser el toro “limpio” es decir sin defectos de presentación; se controlarán las defensas o cuernos y las posibles aplicaciones de drogas.

EL TRAPIO O TIPO ZOOTÉCNICO

Se da el nombre de tipo en zootecnia, al animal que reúne el mayor número de caracteres propios de una agrupación, bien sea en variedad, casta o raza y puede servir de modelo o termino de comparación para la elección de otros.

Los términos trapío, estampa y lámina son utilizados para definir la figura o forma externa de las reses. Trapío es pues el aspecto externo la lámina o la apariencia exterior en una palabra. El trapío es uno de los requisitos fundamentales que hay que exigir en la presentación del toro de lidia.

 En el trapío del toro no tiene injerencia el peso, ni tampoco influye la pinta o pelaje, tampoco se mide por el mayor o menos volumen de las reses, porque dentro de la misma casta y la región de procedencia, hay toros con edad igual que se ven más chicos y recortados que otros, con menos esqueleto, pero finos cuajados, robustos, reunidos, proporcionados y por lo tanto de buen trapío.

El trapío se ve exteriormente y es más o menos una suma algebraica compuesta de varios sumandos más y varios menos en el cual entran bastantes elementos de carácter subjetivo debido a que es una apreciación muy personal. El toro de buen trapío se caracteriza por ser sano, fuerte, sin ningún defecto físico, que dan signo de salud y poder, debe tener la encornadura limpia y la piel fina. El trapío corresponderá pues a su raza y así cada ganadería tiene su tipo, estampa y rendimiento que definen su trapío.

La edad y buena crianza completan las cualidades de su presencia y nos mostraran el mejor estado de que deben de ser de vasta conocida.

EL PESO

En cuanto al peso, existe el mínimo legal que debe cumplirse con cierta  holgura. El peso mínimo reglamentario que se estila en todos los reglamentos y que para Lima es de 450Kg., es una norma de garantía para dar una idea de la presencia de las reses, ya que si pesa debe ser grande y si es grande debe tener la edad, por eso importa el peso y se pone un mínimo.

En realidad no hay toros grandes ni toros chicos, hay toros simplemente, ya que este concepto lo da la edad, el concepto de tamaño es muy relativo y subjetivo, por eso los reglamentos fijan un peso y una edad mínimos. Ahora el detalle del tamaño es fundamental, porque el que es grande o lo aparenta, es temible y si no hay enemigo no hay emoción y si no hay emoción no hay fiesta.

El tamaño está sujeto a factores que hace que aparezcan los toros más grandes o más chicos.

Pelo.- Capa negra abulta menos.

Gordura.- Aparenta menos cabeza.

Respeto por la cara.- Expresión de la cara, cornamenta, el mejor adorno es una buena cabeza.

Las hechuras.- Abultan más los aleonados, de mucho morrillo, de cuello corto.

Longitud de las extremidades.- aparentan más los zancudos, los altos de agujas.

Tipo y finura.

La alegría o codicia.

La historia que sepamos de él.

La topografía y circunstancias del lugar.

La pompa con que se presenta.

EL peso de los toros, se puede tomar de tres formas.

1) En canal.- Varia el criterio y conveniencia del que pesa, puede ser con y sin cabeza y con y sin extremidades, extraídas las vísceras y desollado o no.

2) En vivo.- Con bascula antes de la corrida.

3) De la res muerta y entera.

Para calcular a “oji metro” que es lo que calcula al aficionado en la plaza es preciso conocer varias condiciones, como régimen de alimentación a que han estado sometidas las reses, lugar de procedencia, características de la ganadería. El rendimiento o sea la proporción de canal a vivo, es muy variable según tipos hechuras y régimen de alimentación, se considera entre 55 y 60%, que habla del alto esmero de la crianza y selección que se lleva en este tipo de ganadería.

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